La Comunidad del Anillo es el primero de los tres volúmenes que
forman la novela El Señor de los Anillos, secuela de El hobbit, del
escritor británico John Ronald Reuel Tolkien. La obra fue escrita para
ser publicada en un solo tomo, pero debido a su longitud y coste, la
editorial Allen & Unwin decidió dividirla. Fue publicada el 29 de
julio de 1954, año en el cual se publicó también la segunda parte, Las
dos torres, y recibió críticas variadas aunque bastante mejores de las
que se esperaba el propio autor.
Está dividida a su vez
en dos más, los libros I y II, precedidas de un prólogo y de un escrito
titulado Nota sobre los archivos de la Comarca, que no apareció hasta
la segunda edición de La Comunidad del Anillo. En este último, Tolkien
enumera las fuentes usadas a la hora de escribir el libro, ya que
pretende dar a entender que la historia ocurrió en realidad.
La
popularidad alcanzada por El hobbit motivó que Stanley Unwin, el editor
la novela, le pidiera a Tolkien más historias relacionadas con ella. El
16 de diciembre de 1937, Tolkien le escribió una carta en la que
apoyaba su idea sobre una continuación, aunque no por el momento, ya que
prefería ocuparse en primer lugar de su inacabado El Silmarillion. No
obstante, tan sólo tres días después, el autor escribió a Charles Furth,
de Allen & Unwin, para informarle de que había elaborado el primer
capítulo de la secuela. En este manuscrito de cinco páginas y titulado
«Una reunión muy esperada», Tolkien comenzó una historia en la que el
hobbit Bilbo Bolsón celebraba su septuagésimo cumpleaños y en el
discurso pronunciado durante la fiesta anunciaba que se marchaba para
casarse, aunque en realidad se iba porque se había quedado sin todo el
tesoro conseguido durante su aventura en la Montaña Solitaria. Aparte de
la estructura similar a la de la versión definitiva, este primer
escrito ya contenía muchos elementos y fragmentos que serían
conservados.
Poco después, Tolkien comenzó una segunda
versión del capítulo, más amplia y basada directamente en la primera. A
su vez, realizó un esbozo de los siguientes capítulos, en los que
narraría una aventura en el mismo tono que El hobbit y en la que Bilbo
iniciaba un viaje a Rivendel para pedir consejo a Elrond sobre como
librarse de su codicia por el dinero. Acompañado por tres sobrinos, Odo,
Frodo y Drogo, tenía pensado que se encontraran con trolls y una bruja
durante el camino. Sin embargo, los cambios que hizo no terminaron de
convencerle y dejó inconclusa esta versión para comenzar otra nueva en
la que era el hijo de Bilbo, Bingo (predecesor de Frodo), quien
celebraba la fiesta. En ese momento, Tolkien decidió darle mayor
importancia al anillo y le otorgó un poder de perdición de modo que si
su portador no lo perdía podía ser malo para él y, de esta forma, daba
un motivo más a la desaparición de Bilbo, además de su codicia por el
dinero. En una cuarta versión, Bingo pasó a ser el hijo del primo de
Bilbo y su heredero por adopción tras la muerte de sus padres, al igual
que en la versión definitiva.
El Señor de los Anillos
Habla sobre las películas y personages
miércoles, 16 de enero de 2013
viernes, 9 de noviembre de 2012
Libros
LIBROS
PROLOGO
Precediendo las dos partes de las cuales se encuentra formada La Comunidad del Anillo, Tolkien escribió un prólogo dedicado a los Hobbits, pues, como dicen las primeras palabras de la novela, les consideraba los principales protagonistas de ésta. Debido a la gran importancia que Tolkien le dio, tardó más de diez años en completarlo y esto no ocurriría hasta poco antes de la publicación de La Comunidad del Anillo.[19]
Escribió la primera versión del prólogo entre los años 1938 y 1939, muy poco después de comenzar a componer la historia de El Señor de los Anillos, aunque esta versión era aún muy pobre.[19] A raíz del desarrollo de la novela completa, el prólogo experimentó grandes cambios, existiendo varias versiones, de las cuales algunas fueron publicadas por Christopher Tolkien en los libros El retorno de la Sombra y Los pueblos de la Tierra Media.
La versión final del prólogo está formada por cuatro secciones:
«De los hobbits»: es el único lugar donde se puede encontrar la historia de los Hobbits antes de los acontecimientos de El Señor de los Anillos, además de un análisis sobre sus principales características físicas, hábitos y su cultura.
«De la hierba para pipa»: describe una de las principales aficiones de los Hobbits, fumar en pipa, y los orígenes de este hábito.
«De la ordenación de la Comarca»: describe las principales divisiones geográficas de la Comarca, su política y sus servicios públicos.
«Del descubrimiento del Anillo»: aquí Tolkien ofrece un resumen de El hobbit, haciendo especial hincapié en la parte en la que Bilbo descubre el Anillo Único y su encuentro con la criatura Gollum.
Libro I
La obra comienza con la noticia de la celebración del 111º cumpleaños de Bilbo Bolsón en la Comarca. Sin embargo, para Bilbo, esta gran fiesta tenía como motivo principal su partida hacia su último viaje, producto del deseo de terminar sus días en paz y tranquilidad. El mago Gandalf, amigo de Bilbo y quien estaba informado de la decisión del hobbit, también acudió a la fiesta. Tras el discurso pronunciado por Bilbo, éste se puso su anillo mágico y desapareció ante los sorprendidos hobbits. Gandalf, que sabía bien lo que acababa de hacer Bilbo, le encontró en Bolsón Cerrado y allí tuvo una pequeña discusión con él, ya que se negaba a dejar el anillo junto con el resto de la herencia a su sobrino Frodo; sin embargo, el mago acabó convenciéndole y Bilbo al fin partió. Entonces, debido a las dudas que le estaba ocasionando el anillo, Gandalf parte en busca de información sobre él, no sin antes informar a Frodo de que lo guarde y no lo toque.
Hobbiton en Matamata (Nueva Zelanda), escenario de la adaptación de El Señor de los Anillos de Peter Jackson.
Casi veinte años después, Gandalf regresa a Bolsón Cerrado y le cuenta a Frodo lo que había descubierto sobre el Anillo: que se trataba del mismo que el Rey Isildur de Arnor le había arrebatado al Señor oscuro Sauron y que muchos años después había sido encontrado por la criatura Gollum tras haberse perdido en el río Anduin durante el Desastre de los Campos Gladios. Ambos quedaron entonces en reunirse de nuevo en la aldea de Bree con el fin de llevar luego el Anillo Único a Rivendel, donde los sabios decidirían sobre su destino. Junto con su jardinero, Sam Gamyi, Frodo traza un plan para salir de la Comarca con el pretexto de irse a vivir a Los Gamos; pero el plan acaba siendo descubierto por otros dos amigos, Pippin y Merry, que deciden acompañarle también.
Tras adentrarse en el Bosque Viejo con el fin de evitar los caminos, los hobbits son atrapados por el Viejo Hombre-Sauce, un ucorno, que les tiende una trampa; sin embargo, son salvados por un misterioso personaje llamado Tom Bombadil. Tras pasar unos días en su casa, los hobbits parten de nuevo hacia Bree, pero acaban perdidos debido a la niebla y llegan a las Quebradas de los Túmulos. Allí son capturados por los Tumularios, pero de nuevo, tras cantar Frodo una canción que Tom Bombadil le enseñó, éste acude en su ayuda y les salva, dándoles unas armas tumularias para que pudieran defenderse en su viaje.
Una vez en Bree, los hobbits acuden a la posada «El Póney Pisador» donde Frodo había quedado con Gandalf. Accidentalmente, el hobbit se pone el Anillo y alerta así a los Nazgûl, los servidores de Sauron que le persiguen para arrebatárselo. Gracias a un amigo de Gandalf, llamado Aragorn, y al hobbit Nob, logran salvarse cuando los Nazgûl atacan la posada esa noche. Al día siguiente, acompañados por Aragorn, los hobbits parten hacia Rivendel. En su parada en Amon Sûl, los Nazgûl les atacan de nuevo, esta vez hiriendo a Frodo de gravedad. Tras combatirles, logran escapar y llegar cerca del vado de Bruinen, donde se encuentran con Glorfindel, un elfo de la casa de Elrond, que les acompaña hasta Rivendel. De nuevo perseguidos, Glorfindel ordena a su caballo Asfaloth que se adelante llevando a Frodo montado y,al llegar al río, los Nazgûl son arrastrados por su corriente gracias al poder de Rivendel.
[editar] Libro II
Días después, Frodo despertó ante Gandalf en Rivendel y éste le contó lo ocurrido con los Nazgûl y como unos elfos le habían llevado hasta Elrond y él se encargó de su curación. Luego le informó sobre la celebración de un concilio al que acudirían representantes de los distintos pueblos de la Tierra Media y donde tratarían lo ocurrido y el tema del Anillo. En él, Gandalf reveló la traición de Saruman, a quien fue a pedir consejo y le retuvo preso en Isengard, y tras decidir que el Anillo debía ser destruido en los fuegos de Orodruin, Frodo se ofreció a llevarlo hasta allí. Sam, que a pesar de no estar invitado al Concilio había escuchado todo a escondidas, se ofreció para acompañar a su amo y Elrond decidiría más tarde que Gandalf, Aragorn, Merry, Pippin, un enano llamado Gimli, el príncipe Legolas de los elfos del Bosque Negro y el heredero a la senescalía de Gondor, Boromir, le acompañarían también, formando la que fue llamada la Comunidad del Anillo.
El monte Cook (Nueva Zelanda) representa el Caradhras en la adaptación de El Señor de los Anillos de Peter Jackson.
Dos meses después, la Comunidad inició el viaje. Pasando por Acebeda (la antigua Eregion), llegaron hasta las Montañas Nubladas y decidieron cruzarlas por el Caradhras, ya que cuanto más se acercaran al paso de Rohan, más cerca estarían de Isengard y de ser capturados por Saruman. Sin embargo, ante la posible muerte de los hobbits debido al mal clima de la montaña, la Comunidad se vio obligada a dar la vuelta y a atravesar las montañas por las minas de Moria. Durante el camino hacia allí, la Comunidad fue atacada por los lobos de Sauron, pero consiguieron rechazarlos y llegar hasta la Puerta Oeste de Moria. Allí fueron atacados por el guardián del agua, un monstruo parecido a un kraken que se había asentado en un lago cercano a la puerta y que les encerró dentro de las minas. Poco después llegaron a la Cámara de Mazarbul, donde estaba la tumba de Balin, el señor de Moria, y donde Gandalf encontró un libro en el que un enano narraba los acontecimientos ocurridos en las minas y como el pueblo había sido aniquilado por los orcos. Entonces comenzaron a oírse tambores y aparecieron numerosos orcos. Tras derrotar a unos cuantos, la Comunidad logró escapar y llegar hasta el puente de Khazad Dûm. Allí un nuevo enemigo más poderoso apareció, un balrog, al cual Gandalf se enfrentó y logró arrojar por el puente; sin embargo, mientras caía, el balrog cogió al mago con su látigo y le arrastró con él hacia el abismo.
Apenados por la muerte de Gandalf, los miembros de la Comunidad llegaron al bosque de Lothlórien, donde el elfo Haldir y sus hermanos les dieron cobijo y les condujeron hasta Celeborn y Galadriel, los señores del bosque. Tras pasar un mes descansando allí, la Comunidad partió en tres barcas élficas siguiendo el curso del río Anduin. En Sarn Gebir fueron alcanzados por los orcos que Saruman creó en Isengard, pero lograron esquivarlos cruzando a la otra orilla del río. Al llegar a los prados de Parth Galen, a los pies del Amon Hen, Frodo se apartó de los demás para reflexionar sobre si seguía solo el camino hacia Mordor, ya que no quería poner en peligro a sus amigos. Boromir, que llevaba tiempo deseando el Anillo, le siguió y le trató de convencer para que no destruyera el Anillo y lo llevara a su ciudad, Minas Tirith, para que fuera usado en la defensa contra Sauron. Ante la negativa del hobbit, Boromir intentó quitarle el Anillo y Frodo se lo puso para huir de él. Entonces Boromir se dio cuenta de lo que había hecho y regresó junto al resto de la Comunidad para contárselo. Todos salieron en busca de Frodo y Aragorn ordenó a Boromir que siguiera a Merry y a Pippin para protegerlos, mientras él seguía a Sam. Sin embargo, Sam encontró a Frodo a orillas del río y partió con él en una de las barcas antes de que Aragorn les encontrara.
[editar] Las dos torres
Es el segundo de los tres volúmenes. En un principio, Tolkien lo tituló El Anillo en la Sombra,[20] aunque, poco después, lo cambió por La Sombra se alarga.[21] Diez días después de este cambio, Tolkien escribió a su editor, Rayner Unwin, y le propuso el título Las dos torres, que finalmente sería el escogido.[22] Con respecto a qué dos torres se refiere en este título, Tolkien no lo dejó claro. En esa misma carta, el autor le decía a Unwin que la identidad de las torres queda en la ambigüedad, pues podría referirse a Orthanc y Barad-dûr (las dos torres relacionadas con el enemigo), a Minas Tirith y Barad-dûr (las dos torres más poderosas de cada bando), o a Orthanc y Cirith Ungol (las dos torres que aparecen en los últimos momentos de la trama de cada libro).[22] En una carta posterior, Tolkien asegura que se tratan de Orthanc y Cirith Ungol, pero debido a la importancia dada a la oposición entre Barad-dûr y Minas Tirith, la identidad quedaba equívoca.[23]
El libro está subdividido a su vez en dos partes, los libros III y IV, que durante el tiempo que Tolkien decidió que los seis libros llevaran nombre, estos dos fueron bautizados como La traición de Isengard y El Anillo va al Este, respectivamente.[20] Sin embargo, en el manuscrito conservado en la Universidad Marquette, los títulos que aparecen son: La traición de Isengard y El viaje de los portadores del Anillo.[20]
[editar] Libro III
Tras la huida de Frodo y Sam en Parth Galen, Boromir muere a manos de los Uruk-hai mientras protegía a Merry y Pippin, los cuales son apresados por los sirvientes de Saruman. Aragorn, Legolas y Gimli deciden entonces perseguirles con el fin de rescatar a los dos hobbits.
A partir de ese momento, la narración se divide en varias partes: por un lado, la persecución de los tres cazadores y por otro, las peripecias de Merry y Pippin en manos de los Orcos. En la primera, los tres cazadores se encuentran con el Éored Rohirrim de Éomer, Mariscal del Reino de Rohan, quien les informa sobre la Batalla en los Lindes de Fangorn en donde, aparentemente, habrían perecido los dos Hobbits. Esta parte culmina cuando Aragorn descubre huellas, en el campo de batalla, que los llevan a internarse en el Bosque de Fangorn y a reencontrarse con Gandalf, ahora convertido en el Mago Blanco.
Representación de Bárbol con los hobbits Merry y Pippin.
En la otra, Merry y Pippin van dejando señales para que los cazadores los rescaten, pensando en ardides para escapar, sufriendo la tortura y el cansancio. Al final, los Hobbits consiguen escaparse en medio de la batalla y refugiarse en el bosque de Fangorn, donde se encuentran con Bárbol, un Ent. Éste los lleva al interior del bosque a su casa (una vez que descubre que no se trata de Orcos),ayudándolos a reponerse de las fatigas y enterándose de las noticias del mundo exterior. Al otro día, el Ent convoca a una asamblea de sus congéneres para definir lo que harán ante el peligro que representa Saruman para Rohan y por ende a Gondor y al Oeste.
Luego del reencuentro con Gandalf, los tres cazadores más el mago se dirigen a Edoras, en donde liberan a Théoden de la influencia maligna que ejercía el Mago de Isengard a través de su sirviente Gríma. Frente a la inminencia del ataque de Saruman, Gandalf aconseja al Rey de Rohan replegarse al Abismo de Helm para defender mejor el territorio, cosa que así hacen. Mientras preparan el repliegue, el mago se va de Meduseld con la intención de seguir una estrategia prefijada para derrotar a su oponente. En esta parte, se produce la Batalla del Abismo de Helm en donde las fuerzas combinadas de Rohirrim y Ucornos, tras la oportuna llegada de Gandalf con Rohirrim del Folde Oeste, derrotan por completo al ejército de la Mano Blanca.
Estas historias confluyen en los últimos cuatro capítulos, del libro III: tras la batalla, una comitiva integrada por Théoden, Gandalf, Aragorn, Légolas, Gimli, Éomer y una treintena de caballeros, parten hacia Isengard. Al llegar son recibidos, para sorpresa de todos (menos de Gandalf) por Merry y Pippin, que están sentados en los escombros de las Puertas de Isengard. Los hobbits disfrutan de un segundo desayuno mientras cuentan a sus amigos todas las experiencias vividas desde su separación, y relatan como los Ents derrotaron a Saruman y destruyeron Isengard.
Más tarde, se dirigen a Orthanc para mantener un diálogo con el Mago Blanco, que quedó atrapado dentro de la torre. La intención de Gandalf era darle otra oportunidad a Saruman para que se retractara de sus actos y los ayudara a vencer a Sauron. Pero él se niega y entonces deciden dejarle en custodia de Bárbol y encerrado en Orthanc. Previo a ello, Gríma arroja un objeto que Gandalf se apresura a guardar entre sus ropas, quitándoselo a Pippin.
Pippin, intrigado y curioso con el objeto que Gandalf guardaba celosamente, y aprovechando que todos dormían en el campamento de Dol Baran, toma el objeto y sin saber que se trataba de la Palantir de Orthanc, lo mira quedando atrapado por la mirada de Sauron, puesto que este estaba comunicado con Barad-dûr. Tras tener horribles visiones, involuntariamente el hobbit revela a Sauron la estrategia de Gandalf. Esta desafortunada acción obliga al mago a llevar a Pippin a Minas Tirith, capital del Reino de Gondor, para ponerlo a salvo del «Señor oscuro» y para preparar la defensa de la ciudad ante la precipitación de los acontecimientos.
[editar] Libro IV
Tras su separación del resto de la Compañía, Frodo y Sam emprenden el camino hacia Mordor por las Emyn Muil. Tras varios días vagando en busca de caminos que les permitieran descender hacia el este, se encuentran con Gollum, que había estado siguiéndolos desde Moria. Frodo acaba consiguiendo, primero bajo amenazas y luego con argumentos convincentes, que la criatura les guíe hacia Mordor.
Tras salir de Emyn Muil y atravesar la Ciénaga de los Muertos, llegan hasta la Puerta Negra. Sin embargo, la enorme cantidad de enemigos custodiándola les imposibilita entrar en Mordor por ella y, por consejo de Gollum, los viajeros deciden tomar camino hacia el paso de Cirith Ungol, que se suponía menos vigilado por Sauron.
Dibujo de Ithilien, por Matěj Čadil.
En Ithilien, y debido a un descuido de Sam, que no había apagado el fuego usado para hacer la comida, Faramir y un grupo de montaraces los atrapan y ponen bajo custodia, mientras libraban una escaramuza con las tropas del Harad. Gollum, que había escapado cuando Frodo y Sam son descubiertos por los montaraces, acaba siendo capturado también ante los ojos de Frodo, hecho que hace que la criatura se sienta defraudada y traicionada por su "amo", desatando así, que vuelva a aparecer su personalidad obsesionada con el Anillo. Al descubrir Faramir la existencia del objeto, y por lo tanto, el motivo del viaje, comienza a debatirse en contradicciones sobre qué hacer con él, aunque finalmente y contra las leyes de su reino, el capitán deja libre a los hobbits para que continúen su marcha.
En el valle del Morgul, Gollum desaparece varias veces, planeando su traición y yendo a hurtadillas a preparar el terreno. Tras llegar al desfiladero de Cirith Ungol y ver la salida de las tropas del Rey Brujo, que marchaban hacia Minas Tirith, los viajeros parten por la Escalera Recta hacia Mordor. Tras ascender, entran en Torech Ungol, donde Gollum vuelve a desaparecer para alertar a Ella-Laraña, una araña gigante, sobre la presencia de los hobbits. Estos son atacados justo cuando descubren una salida; Frodo es picado por la araña y entra en un estado de inconsciencia que se asemeja a la muerte, que no llega a ocurrir gracias a la intervención de Sam, que lucha contra la araña y la obliga a huir, malherida.
Sam, al ver a su amo aparentemente muerto, decide continuar con la misión él solo y tras tomar el Anillo Único, emprende el camino hacia el Morgai; pero solo había recorrido unos metros cuando ve que el cuerpo inerte de Frodo es llevado por unos Orcos. Afortunadamente, Sam les oye comentar entre sí que Frodo no está muerto, sino solo inmovilizado por el veneno de la araña. Oculto por el Anillo, el hobbit marcha hacia la Torre de Cirith Ungol para rescatar a su amo.
[editar] El retorno del Rey
El retorno del Rey El retorno del Rey es el tercero de los tres volúmenes. A la hora de su publicación se dudó entre que se llamara La Guerra del Anillo o El retorno del Rey, pues mientras que Allen & Unwin encontraba el último comercialmente más atractivo, J. R. R. Tolkien prefería el primero porque no revelaba excesivamente detalles de la trama y, sobre todo, el final de la historia;[22] finalmente el autor acabó cediendo al título que preferían los editores.
El volumen también está subdividido a su vez en dos partes, los libros V y VI, que originalmente llevaban los títulos La Guerra del Anillo y El fin de la Tercera Edad, antes de ser anulados.[20]
En un principio la novela acababa con un epílogo en el que se veía a Sam, a su mujer Rosita Coto y a los hijos de ambos, años después de la Guerra del Anillo y en el que el cabeza de familia les leía una carta de Aragorn, quien en pocos días haría una visita a la frontera de la Comarca.[24] No obstante, Tolkien acabó siendo convencido para que no incluyera este epílogo,[25] a pesar de que él lo consideraba necesario.[26] Tiempo después, Christopher Tolkien lo recogería junto a sus distintas versiones en El fin de la Tercera Edad, cuarto volumen de la colección titulada La historia de El Señor de los Anillos.
[editar] Libro V
Gandalf y Pippin cabalgan hacia Minas Tirith a lomos de Sombragrís y, tras varios días de viaje, llegan a la ciudad y se presentan ante el senescal Denethor. Pippin le cuenta los sucesos ocurridos en Parth Galen, incluyendo la muerte de su hijo, y acaba ofreciéndole sus servicios como pago por la deuda de gratitud hacia Boromir.
Mientras tanto, de camino a Edoras, Aragorn y el rey Théoden se encuentran cerca de los Vados del Isen con Halbarad, Elladan, Elrohir y una compañía de montaraces del norte, que le transmiten al dúnadan el consejo de Galadriel y, junto a ellos, decide tomar el Sendero de los Muertos, por donde pueden llegar al sur de Gondor y así intentar detener a los corsarios de Umbar, que, habiendo tomado la ciudad y puerto de Pelargir, se disponían a enviar una flota de apoyo al Rey Brujo. Legolas y Gimli también parten con Aragorn hacia el sendero y allí convocan a los muertos de El Sagrario para que éstos, que debían cumplir con un juramento hecho a Isildur en el pasado para librarse de su maldición, les acompañaran en su lucha contra los corsarios.
Al quinto día de estadía de Gandalf y Pippin en Minas Tirith, una sombra espesa oculta la luz del sol y da comienzo el sitio de la ciudad por parte del ejército del Rey Brujo. Faramir es obligado a retirarse de su puesto en el Rammas Echor y huye hacia la ciudad, donde informa a Gandalf sobre Frodo y el camino que ha tomado para entrar en Mordor. Denethor, que comienza a mostrar síntomas de locura, envía a su hijo de regreso al Rammas Echor en una misión imposible para intentar detener al enemigo; la misión fracasa y Faramir regresa gravemente herido por el Hálito Negro de los Nazgûl, hecho que termina por enloquecer a Denethor, quien decide llevar su cuerpo a la Casa Mortuoria de los Senescales en Rath Dínen con la intención de que ambos fueran quemados en una pira funeraria. Pippin, tras presenciar el ataque de locura de Denethor, acude en busca de Gandalf. Mientras tanto, los ejércitos del Rey Brujo terminan de sitiar la ciudad y lanzan un ataque contra la Gran Puerta de Minas Tirith, que es derribada con la ayuda de un gigantesco ariete llamado Grond. Entonces el Rey Brujo entra en la ciudad y Gandalf, que dirigía la resistencia, sale a su encuentro, enfrentándose cara a cara con el Nazgûl.
Representación de un caballero de Rohan.
En Rohan, Théoden reúne a sus tropas en un lugar conocido como El Sagrario. Durante la cena, el rey recibe la visita de Hirgon, un emisario del senescal Denethor que le trae la flecha roja, una señal por la cual Gondor demandaba ayuda a Rohan ante casos de necesidad. Esto, junto con la espesa nube negra enviada desde Mordor y que cubrió toda la región del sur del río Anduin, apresuró la movilización del ejército de Rohan y seis mil lanceros se dispusieron a partir hacia Minas tirith. Merry es liberado de los servicios al rey Théoden debido a que su tamaño les supondría un problema a la hora de encontrar un caballo veloz para él y sería un estorbo para cualquier jinete que lo llevara en su grupa. Cuando el ejército estaba partiendo, un jinete que se hace llamar Dernhelm, tomó a Merry y lo montó con él, ocultándole entre los ropajes. El ejército se vio obligado a acampar en el Bosque de Drúadan, ya que según los batidores, algunas millas más adelante les esperaba un ejército de orcos. Gracias a la ayuda de Ghân-buri-Ghân, jefe de la raza drúedain que habitaba en dicho bosque, los rohirrim tomaron un camino alternativo y, al sexto día de cabalgata, llegaron al Rammas Echor. Théoden dispuso las tropas y se lanzó al ataque, justo en el momento en el que el Rey Brujo penetraba en Minas Tirith.
Fue entonces cuando comenzó la batalla de los Campos del Pelennor. Los rohirrim hicieron retroceder al enemigo y los hombres de Gondor rompieron el sitio, saliendo a luchar a campo abierto. Durante la batalla, el Rey Brujo ataca a Théoden y su caballo, Crinblanca, se asusta y voltea a su jinete, cayendo sobre él. No obstante, cuando el Nazgûl se disponía a rematar al rey, Dernhelm se interpone entre ellos y revela su verdadera identidad, Éowyn, la sobrina del rey y hermana de Éomer. Merry, que estaba observando la escena, toma su espada y le da al Nazgûl una estocada en el tendón, mientras Éowyn, con un brazo malherido, descarga un golpe con su espada sobre el yelmo del Rey Brujo, quien muere. Es entonces cuando llegan a Harlond los barcos de los corsarios y los orcos ven sorprendidos como bajan de ellos Aragorn, Legolas y Gimli, acompañados de cientos de hombres del sur de Gondor que se suman a la batalla y consiguen la victoria.
Gandalf, quien había sido alertado por Pippin, vuelve al sexto círculo de Minas Tirith durante la batalla con para tratar de detener a Denethor. Al llegar a Rath Dínen se traba en lucha con el enloquecido senescal y logra rescatar al moribundo Faramir, más no a Denethor que muere en la pira.
Finalizada la batalla, los capitanes de los ejércitos deciden, por idea de Gandalf, desviar la atención de Sauron para que Frodo pueda cumplir su misión y, con las fuerzas que les quedan, se dirigen hacia la Puerta Negra. Una vez allí y tras negarse a las condiciones de Sauron, se inicia la batalla.
[editar] Libro VI
Debido a la codicia que despertó entre ellos la cota de malla de mithril de Frodo, los orcos de Cirith Ungol acabaron matándose entre ellos, facilitando así el rescate de su amo por parte de Sam. Disfrazados con ropajes de Orcos, los hobbits emprenden el viaje hacia el Orodruin, durante el cual son incorporados a una tropa de orcos, aunque poco después logran huir.
Tras dos días de marcha y después de haberse deshecho de todo peso inútil, llegan a los pies del Monte del Destino. Al borde del agotamiento, Sam comienza a trepar la montaña cargado con el cuerpo casi exánime de su amo, debido al agotamiento producido por el Anillo. Pasada la mitad del sendero, son atacados por Gollum y mientras Sam se hace cargo de él, Frodo continúa ascendiendo; pero Sam es incapaz de matar a la criatura y le deja marcharse cuesta abajo. Sam va entonces en busca de Frodo y llega a los Sammath Naur, donde le encuentra al borde de la Grieta del Destino. Sin embargo, el Anillo termina de apoderarse de la voluntad de Frodo y, tras negarse a arrojarlo a la lava, se lo pone. En ese momento reaparece Gollum, que deja medio inconsciente a Sam y lucha contra un invisible Frodo, arrancándole de un mordisco el dedo anular de la mano, con el Anillo en él. Tal es la alegría de Gollum por haber recuperado su tesoro que, sin darse cuenta, se cae por la grieta, muriendo y destruyéndose así el Anillo. Sauron es derrotado por fin, junto con todas sus obras, y el Orodruin estalla en llamas, consumiendo en el aire a los Nazgûl, que en esos momentos se dirigían allí por el Anillo.
Mientras tanto, en la Puerta Negra, los guerreros de Rohan y Gondor aprovechan el desconcierto de los enemigos para contraatacar y les derrotan.
Días después, Sam y Frodo despiertan en Ithilien. Habían sido rescatados de las laderas del Orodruin por Gwaihir y dos águilas más que fueron conducidas por Gandalf hasta el lugar. Tras recuperarse físicamente, se dirigieron a Minas Tirith, donde asistieron como héroes a la coronación de Aragorn y a la unión de éste con Arwen, la hija de Elrond. Éomer se convirtió en el nuevo rey de Rohan, y su hermana Éowyn se casó con Faramir, que fue nombrado senescal.
Tras acudir al funeral del Rey Théoden en Edoras, los miembros de la Compañía pusieron rumbo a Rivendel y durante el viaje fueron tomando caminos distintos. En su paso por Orthanc, Bárbol les informó que había dejado escapar a Saruman, a quien más tarde encontraron en las Tierras Brunas junto a Lengua de Serpiente, y ambos se negaron a recibir ayuda. Una vez en Rivendel, Frodo se reencontró con Bilbo, que le entregó el Libro Rojo de la Frontera del Oeste para que lo continuara, escribiendo sobre sus aventuras. Un mes más tarde, los cuatro hobbits y Gandalf iniciaron el camino de regreso hacia la Comarca, aunque el mago solo les acompañó hasta el Bosque Viejo y entonces se marchó para visitar a Tom Bombadil.
Al llegar a la Comarca, los hobbits la encontraron tomada por dunlendinos que seguían las órdenes de Saruman. Sin embargo, Frodo, Sam, Merry y Pippin, con ayuda de otros hobbits, acaban derrotando a los invasores en lo que se conoció como la Batalla de Delagua. En Hobbiton, encuentran a Saruman y a Grima, y éste último, cansado de las humillaciones del primero, le da muerte, siendo a su vez muerto a flechazos por los hobbits. Tras ello, comienza el llamado Saneamiento de la Comarca, donde tuvo lugar la reconstrucción de la Comarca.
Un año después y como había sido previsto en Rivendel, Frodo, acompañado por Sam, se encuentra en el Bosque Cerrado con Gandalf, Elrond, Galadriel, Bilbo y una comitiva de Elfos y juntos viajan hacia los Puertos Grises. Allí, los esperaban Círdan, Merry y Pippin y tras una dolorosa despedida, Frodo, Bilbo, Elrond, Gandalf, Galadriel y los elfos parten en un barco hacia las Tierras Imperecederas.
acontecimientos conocidos de la Cuarta Edad del Sol, aunque fechados según el Cómputo de la Comarca.
lunes, 15 de octubre de 2012
El anillo
Anillo Único es el nombre con el que se denomina a un objeto ficticio perteneciente al legendarium del escritor británico J. R. R. Tolkien, que aparece en sus libros El Silmarillion y El hobbit, y de manera fundamental en El Señor de los Anillos, sobre cuya destrucción gira la trama. Este anillo representa el poder del señor oscuro Sauron, un maia que se convirtió en el lugarteniente del primer «Señor oscuro», Morgoth, durante los Días Antiguos.
También es conocido como el Anillo de Poder, el Daño de Isildur, o simplemente El Anillo. El personaje Gollum, uno de sus portadores, lo llama en la novela «Mi Tesoro» y «Precioso».
Otro de sus poderes era la capacidad de aumentar los que ya tuviera el propietario, pues Gandalf se negó a usarlo cuando Frodo Bolsón se lo ofreció en Bolsón Cerrado, argumentando que su poder se haría demasiado grande y terrible.
También era capaz de corromper a todos los seres, despertando en ellos la codicia por poseerlo. Aquel que no fuera Sauron y portara el Anillo, era utilizado y devorado por él, otorgándole invisibilidad cuando lo llevara puesto y alargando su vida, pero alimentándose de ella y haciéndola cada vez más insoportable, hasta el punto de sólo preocuparse por el Anillo. Esto es lo que le ocurrió al hobbit Sméagol, convertido en la criatura Gollum por la acción del Anillo, y esto también lo hizo con Bilbo, que teniendo ciento once años no tenía la apariencia correspondiente a su edad. Al final de la trilogía esa influencia se desvanece y recupera la apariencia normal para su edad. Otra cualidad del anillo era adaptar su tamaño al del dedo de su portador.
A su vez, aparte de la invisibilidad, el Anillo Único permite a su portador entender otras lenguas, como cuando Bilbo, llevándolo puesto, comprende el idioma de las arañas ("El Hobbit", capítulo 8).
Tras ponerse el Anillo, los Elfos descubrieron que Annatar no era otro que Sauron, y entonces supieron sus propósitos; y se dieron cuenta de que habían sido engañados. Con enfado y temor se quitaron los Anillos de Poder, que luego Sauron recuperó y los usó para controlar a los otros pueblos de la Tierra Media. Tres anillos, sin embargo, fueron retenidos por los Elfos, y como no habían sido mancillados por Sauron, los usaron para preservar en el mundo la belleza de los Días Antiguos. Sauron pereció en el hundimiento de Númenor, pero gracias al poder del Anillo, pudo volver y recuperar una forma física (horrible y con la carne quemada). Desde este momento, su forma física estuvo ya ligada al Anillo.
Durante todos los Años Oscuros, Sauron usó el poder del Anillo Único para dominar la Tierra Media y cubrirla de oscuridad. Al final de la Segunda Edad, en la Guerra de la Última Alianza, Isildur corta el dedo de la mano en el que Sauron tiene el Anillo. Al perderlo, Sauron pierde su forma física y es derrotado temporalmente, y durante muchos siglos no vuelve a tener forma visible en la Tierra Media. Aunque su espíritu seguía vivo, ya que su esencia estaba ligada al Anillo y éste seguía existiendo.
Pero Isildur, ignorando su verdadero poder, lo retuvo como remuneración por la muerte de su padre Elendil y su hermano Anárion en la guerra. Elrond y Círdan lo conminaron a destruirlo de inmediato en el cercano Orodruin para de ese modo asegurar la derrota de Sauron, pero el poder del Anillo ya empezaba a actuar en Isildur, y se negó a deshacerse de él.
Poco después, ya de camino a Eriador por la margen del Anduin, cerca de los Campos Gladios su ejército es atacado por orcos de las Montañas Nubladas. Isildur se pone el Anillo, haciéndose invisible, y se sumerge en las aguas. Sin embargo, el Anillo venga a su hacedor traicionando a Isildur, pues se le desprende del dedo. De ese modo, los orcos le ven y le dan muerte.
Fue así que un día, un pequeño pescador del río, llamado Déagol, perteneciente a un pueblo antepasado de los Hobbits, descubrió algo brillante en el fango del río y lo recogió. Pero su compañero Sméagol, un husmeador curioso y huraño, se lo pidió. Ante la negativa de Déagol, forcejearon, pero Sméagol, ante el creciente apremio por poseer el Anillo, terminó matándolo. Fue expulsado de su aldea y se refugió finalmente bajo las Montañas Nubladas, junto con el Anillo.
El Anillo le prolongó la vida de una manera antinatural, pero a la vez le fue carcomiendo y envenenando la mente durante 500 años. Se convirtió en la criatura Gollum, que vivía sólo para el Anillo. Era su razón de vivir y a la vez su tortura. Al darse cuenta el Anillo que con este ser demasiado pequeño y vil no conseguiría gran cosa, y ante el apremio de Sauron, cuyo retorno estaba cada vez más cerca, se hizo de un nuevo portador, un hobbit extraviado en los túneles de las Montañas: Bilbo Bolsón. Bilbo lo encontró en un oscuro rincón de los túneles, donde Gollum lo había extraviado hacía poco. Luego, en el "juego de los acertijos", Bilbo se lo "ganó".
Bilbo lo llevó a la Comarca, tras su viaje a Erebor. Allí, durante 60 años, el Anillo lo fue "conservando" casi inalterado físicamente. Sin embargo, en el espíritu, se sentía cansado, "(...) estirado, como mantequilla untada sobre demasiado pan". Era, nuevamente, efecto del Anillo.
Cuando llegó la época de la Guerra del Anillo, Gandalf persuadió a Bilbo de que tenía que cederle el Anillo a Frodo, quien sería el encargado de llevarlo a salvo hasta Rivendel. Bilbo finalmente accedió, convirtiéndose en el único de los Portadores del Anillo en toda la historia en ceder voluntariamente el Anillo.
Así empezó el periplo de Frodo como Portador del Anillo. Pero Sauron ya sabía del paradero del Anillo, pues Gollum, desesperado por no tener el Anillo y lleno de odio por Bilbo y los hobbits, salió de las Montañas en su busca. Luego fue desviado, atraído por la maldad que emanaba de Mordor. Allí fue hecho prisionero, y por medio de terribles torturas le sacaron dos palabras: "Comarca" y "Bolsón". Durante su viaje a Rivendel, Frodo fue perseguido sin tregua por los Nazgûl, los Espectros del Anillo, quienes sentían la presencia del Anillo Único en todo momento.
En Rivendel, en el Concilio de Elrond, fue decidido que el Anillo debía ser llevado a Mordor, para ser destruido en los fuegos del Monte del Destino. Esto sería lo que Sauron menos esperaría que hicieran, y era, por tanto, su única esperanza. Frodo fue confirmado como Portador, pues era el que parecía más inmune (aunque no completamente) al Anillo. Esto era así porque el Anillo actuaba acrecentando las tentaciones y deseos ocultos de sus poseedores. Por tanto, cuanto más poderoso, sabio u orgulloso fuera el portador, sería más peligroso. Frodo, en cambio, era un sencillo Hobbit. Junto con él irían otros ocho compañeros de distintas razas y pueblos de la Tierra Media, todos interesados en derrotar a Sauron. De este modo quedó conformada la Comunidad del Anillo.
En este viaje, el Anillo actúa en algunos personajes: ya había pasado por las manos de Tom Bombadil, pero él no pareció afectado por su poder, e incluso lo tomó a la ligera. Gandalf temía llevarlo consigo, mucho más usarlo, pues sabía en qué clase de oscuro señor se convertiría si era dominado por la maldad del Anillo. Saruman se había obsesionado con el Anillo Único durante sus largos años de estudio de la ciencia de los Anillos de Poder, hasta pensar que podía rivalizar con el mismo Sauron, fingiendo colaborar con él. De los miembros de la Comunidad, a quien más le afectó el Anillo fue a Boromir, quien durante el viaje había tenido cada vez más reparos en el hecho de que el hobbit lo llevase. En el Concilio se había opuesto a su destrucción, pretendiendo usarlo en beneficio de Gondor y los pueblos libres. Al final, en Parth Galen, trastornado, pretende quitárselo a Frodo a la fuerza. Frodo, con tristeza y horror, huye, invisible tras ponerse el Anillo. Boromir, arrepentido, demuestra posteriormente su valía muriendo por defender a los otros hobbits. También Galadriel es tentada cuando, en Lothlórien, Frodo le ofrece el Anillo. Ella reconoce el peligro de tal ofrecimiento y duda, viéndose a sí misma omnipotente. Finalmente pasa la prueba (una prueba largamente predicha desde la época de la rebelión de los Noldor) y puede retirarse en paz al Antiguo Occidente. Hasta Sam tiene un breve momento de tentación y orgullo, pero es muy pasajero y sin consecuencias, dado el carácter sencillo y sin ambages del valeroso hobbit.
Durante el posterior viaje de Frodo hacia Mordor, el Anillo fue torturándolo y poseyéndolo cada vez más, cosa de la que sólo Sam era consciente. Conforme se acercaban a la Tierra Tenebrosa y al lugar donde fue forjado, Frodo lo sentía cada vez más como una pesada carga alrededor de su cuello, donde lo llevaba en una cadena. Además, durante el viaje se lo había puesto varias veces y conocía en parte el mundo de sombras al que sin duda el Anillo terminaría llevándolo, convirtiéndolo finalmente en un espectro ni vivo ni muerto, como sucediera antes con los Nazgûl.
Por su parte, Sauron, sabiendo del viaje que habían emprendido con el Anillo, y más aún después de que Aragorn se revelara a Sauron a través de la Palantir de Orthanc, temía que en cualquier momento se levantara un nuevo Señor del Anillo, reclamando el poderío de Sauron para sí. Para prevenir esto, declaró la guerra abierta a los pueblos del oeste. De esta manera se desencadenó la llamada Guerra del Anillo.
Al final del viaje, ante la Grieta del Destino en la Montaña de Fuego, Frodo decide no arrojar el Anillo al fuego, y lo reclama para sí, poniéndoselo. El Anillo había terminado dominándolo y seduciéndolo. Así se cumplieron aparentemente los peores temores de Sauron, pues, durante un breve instante, un nuevo Señor Oscuro había aparecido en la Tierra Media. En ese momento, al sentir el poder y la presencia del Anillo, Sauron comprendió que su destino pendía de un hilo: hasta ese momento había estado concentrado en los enemigos fuera de Mordor, pero sin que se diera cuenta, dos insignificantes hobbits habían penetrado hasta el corazón mismo de su reino y ahora tenían a su tan anhelado Anillo al borde del abismo de fuego, listo para ser destruido o para ser reclamado. Sauron envía deprisa a los Nazgûl al Orodruin, pero es Gollum, quien había estado siguiendo en secreto a Frodo con la esperanza de conseguir el Anillo, el que inesperadamente salva el desenlace. Al forcejear con Frodo por el Anillo, se lo arranca, mordiéndole y cercenándole el dedo. Enloquecido de felicidad al haber conseguido de nuevo su Tesoro (como siempre lo llamaba), trastabilla y cae, junto con el Anillo, al magma del Orodruin.
Así, el Anillo Único fue fundido y destruido. Sauron desaparece como una nube de maldad, y nunca más vuelve a tener forma en el mundo. Barad-dûr, construida y cimentada con el poder del Anillo, se desmorona, y Mordor sufre severos daños por terremotos y por la erupción final del Monte del Destino, quedando casi destruida (ya que era mantenida con el poder del Anillo, el cual se liberó de golpe al ser destruido provocando los terremotos y la erupción).
También es conocido como el Anillo de Poder, el Daño de Isildur, o simplemente El Anillo. El personaje Gollum, uno de sus portadores, lo llama en la novela «Mi Tesoro» y «Precioso».
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[editar] Descripción
Aunque a simple vista el Anillo Único parecía un anillo normal de oro, era inmune a toda forma de destrucción, a excepción de los fuegos del Orodruin, el volcán situado en la tierra de Mordor, donde fue forjado por Sauron. Era posible identificarlo sometiéndolo a un calor intenso, ya que de ésta forma aparecía una inscripción en lengua negra de Mordor, escrita en caracteres tengwar tanto en la cara interna como externa del Anillo, y que simboliza su poder de control sobre los demás Anillos de Poder:Ash Nazg durbatulûk, ash Nazg gimbatul, ash Nazg thrakatulûk agh burzum-ishi krimpatul.La traducción que el mago Gandalf hizo de esta frase es:
- Un Anillo para gobernarlos a todos, un Anillo para encontrarlos,
- un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas.
[editar] Poderes
El poder primario del Anillo Único era el control de los demás Anillos de Poder. De esta forma, el «Señor oscuro» también podía controlar a voluntad a aquellos que llevaran puesto alguno de los Anillos, como ocurrió con los nueve Nazgûl.Otro de sus poderes era la capacidad de aumentar los que ya tuviera el propietario, pues Gandalf se negó a usarlo cuando Frodo Bolsón se lo ofreció en Bolsón Cerrado, argumentando que su poder se haría demasiado grande y terrible.
También era capaz de corromper a todos los seres, despertando en ellos la codicia por poseerlo. Aquel que no fuera Sauron y portara el Anillo, era utilizado y devorado por él, otorgándole invisibilidad cuando lo llevara puesto y alargando su vida, pero alimentándose de ella y haciéndola cada vez más insoportable, hasta el punto de sólo preocuparse por el Anillo. Esto es lo que le ocurrió al hobbit Sméagol, convertido en la criatura Gollum por la acción del Anillo, y esto también lo hizo con Bilbo, que teniendo ciento once años no tenía la apariencia correspondiente a su edad. Al final de la trilogía esa influencia se desvanece y recupera la apariencia normal para su edad. Otra cualidad del anillo era adaptar su tamaño al del dedo de su portador.
A su vez, aparte de la invisibilidad, el Anillo Único permite a su portador entender otras lenguas, como cuando Bilbo, llevándolo puesto, comprende el idioma de las arañas ("El Hobbit", capítulo 8).
[editar] Historia
[editar] En la Segunda Edad del Sol
Durante la Segunda Edad del Sol y con el objetivo de controlar a todos los pueblos que habitaban la Tierra Media, Sauron se disfrazó de Annatar, el Señor de los Dones, y enseñó a los Elfos de Eregion a forjar los Anillos de Poder, objetos que otorgaban gran poder a su portador. Pero, en secreto, Sauron también creó el Anillo Único, forjándolo en el fuego del Orodruin. La finalidad del Anillo era controlar al resto de los Anillos de Poder, entre los que había Anillos muy poderosos, especialmente los tres anillos que quedaron en posesión de los Elfos forjados únicamente por la mano de Celebrimbor. Por esa razón el Anillo Único debía ser más poderoso que ellos, y Sauron lo consiguió depositando gran parte de su propio poder en el Anillo. Es por ello que el Anillo, de alguna forma, estaba "vivo", tenía su propia personalidad y sus propias intenciones, que no eran otras que volver con su amo, y corromper a todo aquel que lo poseyera y lo utilizara. Y es por ello también que Sauron no podía ser vencido mientras el Anillo existiera. La parte negativa para Sauron era que, si no tenía el Anillo, no podría recuperar todo su poder, y si éste era destruido, Sauron quedaría reducido a la nada para siempre.Tras ponerse el Anillo, los Elfos descubrieron que Annatar no era otro que Sauron, y entonces supieron sus propósitos; y se dieron cuenta de que habían sido engañados. Con enfado y temor se quitaron los Anillos de Poder, que luego Sauron recuperó y los usó para controlar a los otros pueblos de la Tierra Media. Tres anillos, sin embargo, fueron retenidos por los Elfos, y como no habían sido mancillados por Sauron, los usaron para preservar en el mundo la belleza de los Días Antiguos. Sauron pereció en el hundimiento de Númenor, pero gracias al poder del Anillo, pudo volver y recuperar una forma física (horrible y con la carne quemada). Desde este momento, su forma física estuvo ya ligada al Anillo.
Durante todos los Años Oscuros, Sauron usó el poder del Anillo Único para dominar la Tierra Media y cubrirla de oscuridad. Al final de la Segunda Edad, en la Guerra de la Última Alianza, Isildur corta el dedo de la mano en el que Sauron tiene el Anillo. Al perderlo, Sauron pierde su forma física y es derrotado temporalmente, y durante muchos siglos no vuelve a tener forma visible en la Tierra Media. Aunque su espíritu seguía vivo, ya que su esencia estaba ligada al Anillo y éste seguía existiendo.
Pero Isildur, ignorando su verdadero poder, lo retuvo como remuneración por la muerte de su padre Elendil y su hermano Anárion en la guerra. Elrond y Círdan lo conminaron a destruirlo de inmediato en el cercano Orodruin para de ese modo asegurar la derrota de Sauron, pero el poder del Anillo ya empezaba a actuar en Isildur, y se negó a deshacerse de él.
Poco después, ya de camino a Eriador por la margen del Anduin, cerca de los Campos Gladios su ejército es atacado por orcos de las Montañas Nubladas. Isildur se pone el Anillo, haciéndose invisible, y se sumerge en las aguas. Sin embargo, el Anillo venga a su hacedor traicionando a Isildur, pues se le desprende del dedo. De ese modo, los orcos le ven y le dan muerte.
[editar] En la Tercera Edad del Sol
Durante 2500 años, el Anillo permaneció perdido en las profundidades del río. Pero el mal empezaba a agitarse en el este, la Sombra había retornado y se había asentado al sur del Gran Bosque Verde. El Anillo respondía a los pensamientos de su Amo y necesitaba hacerse encontrar.Fue así que un día, un pequeño pescador del río, llamado Déagol, perteneciente a un pueblo antepasado de los Hobbits, descubrió algo brillante en el fango del río y lo recogió. Pero su compañero Sméagol, un husmeador curioso y huraño, se lo pidió. Ante la negativa de Déagol, forcejearon, pero Sméagol, ante el creciente apremio por poseer el Anillo, terminó matándolo. Fue expulsado de su aldea y se refugió finalmente bajo las Montañas Nubladas, junto con el Anillo.
El Anillo le prolongó la vida de una manera antinatural, pero a la vez le fue carcomiendo y envenenando la mente durante 500 años. Se convirtió en la criatura Gollum, que vivía sólo para el Anillo. Era su razón de vivir y a la vez su tortura. Al darse cuenta el Anillo que con este ser demasiado pequeño y vil no conseguiría gran cosa, y ante el apremio de Sauron, cuyo retorno estaba cada vez más cerca, se hizo de un nuevo portador, un hobbit extraviado en los túneles de las Montañas: Bilbo Bolsón. Bilbo lo encontró en un oscuro rincón de los túneles, donde Gollum lo había extraviado hacía poco. Luego, en el "juego de los acertijos", Bilbo se lo "ganó".
Bilbo lo llevó a la Comarca, tras su viaje a Erebor. Allí, durante 60 años, el Anillo lo fue "conservando" casi inalterado físicamente. Sin embargo, en el espíritu, se sentía cansado, "(...) estirado, como mantequilla untada sobre demasiado pan". Era, nuevamente, efecto del Anillo.
Cuando llegó la época de la Guerra del Anillo, Gandalf persuadió a Bilbo de que tenía que cederle el Anillo a Frodo, quien sería el encargado de llevarlo a salvo hasta Rivendel. Bilbo finalmente accedió, convirtiéndose en el único de los Portadores del Anillo en toda la historia en ceder voluntariamente el Anillo.
Así empezó el periplo de Frodo como Portador del Anillo. Pero Sauron ya sabía del paradero del Anillo, pues Gollum, desesperado por no tener el Anillo y lleno de odio por Bilbo y los hobbits, salió de las Montañas en su busca. Luego fue desviado, atraído por la maldad que emanaba de Mordor. Allí fue hecho prisionero, y por medio de terribles torturas le sacaron dos palabras: "Comarca" y "Bolsón". Durante su viaje a Rivendel, Frodo fue perseguido sin tregua por los Nazgûl, los Espectros del Anillo, quienes sentían la presencia del Anillo Único en todo momento.
En Rivendel, en el Concilio de Elrond, fue decidido que el Anillo debía ser llevado a Mordor, para ser destruido en los fuegos del Monte del Destino. Esto sería lo que Sauron menos esperaría que hicieran, y era, por tanto, su única esperanza. Frodo fue confirmado como Portador, pues era el que parecía más inmune (aunque no completamente) al Anillo. Esto era así porque el Anillo actuaba acrecentando las tentaciones y deseos ocultos de sus poseedores. Por tanto, cuanto más poderoso, sabio u orgulloso fuera el portador, sería más peligroso. Frodo, en cambio, era un sencillo Hobbit. Junto con él irían otros ocho compañeros de distintas razas y pueblos de la Tierra Media, todos interesados en derrotar a Sauron. De este modo quedó conformada la Comunidad del Anillo.
En este viaje, el Anillo actúa en algunos personajes: ya había pasado por las manos de Tom Bombadil, pero él no pareció afectado por su poder, e incluso lo tomó a la ligera. Gandalf temía llevarlo consigo, mucho más usarlo, pues sabía en qué clase de oscuro señor se convertiría si era dominado por la maldad del Anillo. Saruman se había obsesionado con el Anillo Único durante sus largos años de estudio de la ciencia de los Anillos de Poder, hasta pensar que podía rivalizar con el mismo Sauron, fingiendo colaborar con él. De los miembros de la Comunidad, a quien más le afectó el Anillo fue a Boromir, quien durante el viaje había tenido cada vez más reparos en el hecho de que el hobbit lo llevase. En el Concilio se había opuesto a su destrucción, pretendiendo usarlo en beneficio de Gondor y los pueblos libres. Al final, en Parth Galen, trastornado, pretende quitárselo a Frodo a la fuerza. Frodo, con tristeza y horror, huye, invisible tras ponerse el Anillo. Boromir, arrepentido, demuestra posteriormente su valía muriendo por defender a los otros hobbits. También Galadriel es tentada cuando, en Lothlórien, Frodo le ofrece el Anillo. Ella reconoce el peligro de tal ofrecimiento y duda, viéndose a sí misma omnipotente. Finalmente pasa la prueba (una prueba largamente predicha desde la época de la rebelión de los Noldor) y puede retirarse en paz al Antiguo Occidente. Hasta Sam tiene un breve momento de tentación y orgullo, pero es muy pasajero y sin consecuencias, dado el carácter sencillo y sin ambages del valeroso hobbit.
Durante el posterior viaje de Frodo hacia Mordor, el Anillo fue torturándolo y poseyéndolo cada vez más, cosa de la que sólo Sam era consciente. Conforme se acercaban a la Tierra Tenebrosa y al lugar donde fue forjado, Frodo lo sentía cada vez más como una pesada carga alrededor de su cuello, donde lo llevaba en una cadena. Además, durante el viaje se lo había puesto varias veces y conocía en parte el mundo de sombras al que sin duda el Anillo terminaría llevándolo, convirtiéndolo finalmente en un espectro ni vivo ni muerto, como sucediera antes con los Nazgûl.
Por su parte, Sauron, sabiendo del viaje que habían emprendido con el Anillo, y más aún después de que Aragorn se revelara a Sauron a través de la Palantir de Orthanc, temía que en cualquier momento se levantara un nuevo Señor del Anillo, reclamando el poderío de Sauron para sí. Para prevenir esto, declaró la guerra abierta a los pueblos del oeste. De esta manera se desencadenó la llamada Guerra del Anillo.
Al final del viaje, ante la Grieta del Destino en la Montaña de Fuego, Frodo decide no arrojar el Anillo al fuego, y lo reclama para sí, poniéndoselo. El Anillo había terminado dominándolo y seduciéndolo. Así se cumplieron aparentemente los peores temores de Sauron, pues, durante un breve instante, un nuevo Señor Oscuro había aparecido en la Tierra Media. En ese momento, al sentir el poder y la presencia del Anillo, Sauron comprendió que su destino pendía de un hilo: hasta ese momento había estado concentrado en los enemigos fuera de Mordor, pero sin que se diera cuenta, dos insignificantes hobbits habían penetrado hasta el corazón mismo de su reino y ahora tenían a su tan anhelado Anillo al borde del abismo de fuego, listo para ser destruido o para ser reclamado. Sauron envía deprisa a los Nazgûl al Orodruin, pero es Gollum, quien había estado siguiendo en secreto a Frodo con la esperanza de conseguir el Anillo, el que inesperadamente salva el desenlace. Al forcejear con Frodo por el Anillo, se lo arranca, mordiéndole y cercenándole el dedo. Enloquecido de felicidad al haber conseguido de nuevo su Tesoro (como siempre lo llamaba), trastabilla y cae, junto con el Anillo, al magma del Orodruin.
Así, el Anillo Único fue fundido y destruido. Sauron desaparece como una nube de maldad, y nunca más vuelve a tener forma en el mundo. Barad-dûr, construida y cimentada con el poder del Anillo, se desmorona, y Mordor sufre severos daños por terremotos y por la erupción final del Monte del Destino, quedando casi destruida (ya que era mantenida con el poder del Anillo, el cual se liberó de golpe al ser destruido provocando los terremotos y la erupción).
[editar] Portadores del Anillo
- Sauron, su creador;
- Isildur, hijo mayor del rey Elendil;
- Déagol, un hobbit que encontró el Anillo a orillas del río Anduin;
- Gollum, también conocido como Sméagol. Primo de Déagol, le asesinó para apoderarse del Anillo;
- Bilbo Bolsón, encontró el Anillo tras haberse escabullido éste de Gollum;
- Frodo Bolsón, sobrino de Bilbo y el encargado de la destrucción del Anillo;
- Tom Bombadil, llevó el Anillo durante unos breves segundos sin que éste pareciera afectarle; y
- Samsagaz Gamyi, el mejor amigo y jardinero de Frodo, que llevó el Anillo por un brebe lapso de tiempo.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Personages
Estos son los personages que a lo largo de las tres peliculas emprenden un papel importante así como a los que no tubieron una aparición real en El Señor de los Anillos:
martes, 25 de septiembre de 2012
La tierra media
La Tierra Media es un lugar de la trilogía del Señor de los Anillos. Donde hay varias especies de criaturas: Elfos, Hobbits, Orcos, Magos, Humanos, Montaraces.
Algunos de los lugares famosos de la Tierra Mediaso: Mordor, Rivendel, Hobbiton (la comarca), Moria, Minas Thirit, Minas Morgul, Lothlorien, Fangor, Gondor, El Monte del Destino.
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